Considerados ingenieros naturales y defensores ante huracanes, tsunamis, mareas de tormenta, erosión y control de inundaciones. Los manglares son ecosistemas únicos ubicados en la frontera entre el mar y la tierra, proveedores además de servicios ecosistémicos como:

  • Aprovisionamiento de bienes y productos como materiales de construcción, fuente de energía, resina, productos medicinales derivados de diversas partes de los árboles de mangle, y pesquería.
  • Regulación de procesos naturales: secuestro y almacenamiento de carbono, protección costera, regulación hídrica (mejorar y preservan la calidad del agua al funcionar como un filtro biológico y contribuyen a la recarga hídrica de acuíferos), extracción de nutrientes y remoción de contaminantes.
  • Soporte para otros ecosistemas: reciclaje de nutrientes entre agua, suelo y vegetación, estabilización de los suelos, producción de oxígeno, refugio para flora y fauna silvestre, además de significar un valioso hábitat para peces y crustáceos.

Los manglares están presentes en el 65% de las costas en 123 países tropicales alrededor del mundo, los niveles de degradación y desaparición son alarmantes, llegando al 50% de pérdida de cobertura en todo el planeta. En algunos países, las pérdidas han sido más pronunciadas, como es el caso de El Salvador, que ha perdido el 60% de su cobertura desde 1950, pasando de 100,000 hectáreas a cerca de 40,000 en la actualidad. (MARN, 2013)

En nuestro país, los manglares se distribuyen en toda su extensión geográfica, pero las principales coberturas se encuentran en la Bahía de La Unión, Estero de Jaltepeque, Barra de Santiago y Bahía de Jiquilisco que concentra cerca de la mitad de los manglares del país constituyéndose el principal ecosistema de manglar del pacífico seco centroamericano.

Cada 26 de julio se celebra internacionalmente el Día de Conservación de los Ecosistemas de Manglares, con el objetivo de invitar a las poblaciones a protegerlos y preservarlos para garantizar su soberanía alimentaria, un hogar para la biodiversidad y mantener esa barrera natural de protección ante estragos originados por el cambio climático.

 

 

Ecosistema de manglar en Bahía de Jiquilisco. Foto MARN.